El vino rosado, amistoso y festivo, se ha convertido en un fenómeno a la moda en el mundo vitícola.
Esta es la razón por la que la Unión de Enólogos de Francia ha deseado rendir homenaje a este color, organizando cada año un concurso exclusivamente reservado a los rosados del mundo entero.
Cada año, el jurado compuesto de unos sesenta catadores atribuye una nota a las muestras presentadas y después, en una segunda fase, se pone de acuerdo e intercambian sus opiniones para determinar los vinos a los que se otorgarán medallas.
Para un gran número de compradores de la gran distribución, estas recompensas constituyen una prenda de calidad.